TE CUENTO CÓMO TRABAJO
No hago magia.
Hago algo bastante más incómodo,
Que te enfrentes a ti.
Trabajo en sesiones 1:1.
Online por Zoom o, en algunos casos, también de forma presencial.
Desde tu casa, desde tu oficina o cara a cara.
El lugar cambia.
La conversación no.
Sin postureo.
Sin frases de taza.
Sin excusas elegantes disfrazadas.
Puedes conectarte desde el móvil o desde un ordenador.
Me da igual.
Lo importante es que aparezcas de verdad.
Antes de empezar, hay algo importante.
No trabajo con todo el mundo.
En el primer contacto te preguntaré qué quieres trabajar.
No por curiosidad, por honestidad.
Si siento que no es mi competencia o no soy la persona adecuada para ayudarte, te lo diré.
Claro. Directo. Sin venderte humo.
Prefiero perder un cliente
antes que fallarle a una persona.
Lo que sí vas a encontrar aquí.
Un espacio seguro.
Sin juicio.
Sin máscaras.
Sin necesidad de aparentar que tienes todo bajo control.
Pero cuidado, seguro no significa cómodo.
Aquí vienes a mirarte.
A cuestionarte.
A desmontar historias que llevas años repitiéndote.
Y eso, a veces, duele.
¿Cómo son las sesiones?
Las sesiones duran aproximadamente 60 minutos.
A veces menos, a veces más.
Lo justo para ir donde hay que ir.
No donde resulta cómodo quedarse.
La frecuencia dependerá de tu proceso.
No trabajo con prisas.
Pero tampoco con autoengaños sofisticados.
Esto no va de “sentirte mejor” durante una hora.
Va de entenderte mejor para vivir distinto.
Las conversaciones son directas.
Sin guiones.
Sin teatro emocional.
A veces será intenso.
A veces incómodo.
Pero siempre útil.
No sigo plantillas.
No aplico recetas.
Trabajo contigo, no con un personaje inventado de desarrollo personal ni cosas espirituales.
Lo que no hago
No doy consejos vacíos.
No hago terapia clínica.
No te motivo para seguir tolerando una vida que no quieres.
No te acaricio el ego para que salgas igual que entraste.
Y no vendo humo envuelto en palabras bonitas.
Si buscas que te digan lo que quieres oír,
no soy tu persona.
Lo que puede pasar si trabajamos juntos
Empiezas a entender por qué haces lo que haces.
Dejas de sabotearte, evitas que te manipulen.
Tomas decisiones que llevas años evitando.
Aprendes a sostener conversaciones incómodas.
Y empiezas a responsabilizarte de tu vida sin castigarte por ella.
No es magia.
Es trabajo del incómodo, del que transforma.
Y ahora la pregunta importante.
¿Quieres seguir sobreviviendo en automático…
o quieres empezar a verte de verdad?
Porque si has llegado hasta aquí,
algo dentro de ti ya se ha movido.
Y normalmente,
cuando eso pasa,
ya no hay vuelta atrás.
El siguiente paso no es pensarlo más, es darlo.
Reserva tu primera sesión.
O escríbeme simplemente.
Y vemos si esto es para ti.