UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Publicado el 22 de marzo de 2026, 19:52

Hace unos días hablaba con un cliente, me comentaba que quería perder peso, aunque la verdad que no se veía tan mal físicamente como para ponerse a perder peso decía, hasta ahí todo bien y todo normal.

Me comentó que su médico le había recomendado que bajara de peso y que cuidara sus hábitos, hasta ahí todo bien y todo normal.  Pero algo me sacudió por dentro cuando a continuación me comentó que había superado un cáncer y que aun tenia tratamiento pero que ya no tenía restos en su cuerpo de esta enfermedad.

No quise juzgarle, sé que una enfermedad así no termina cuando te extraen las células malas ni cuando sales del quirófano, que existe una fase de recuperación, una batalla silenciosa, una fase de adaptación que solo quien la vive sabe cómo es, pero incuestionablemente la vida le había dado, una segunda oportunidad.

Hay que ser paciente, hay que respetar los tiempos, pero también hay que ser agradecido.

Pienso que cuando algo así ocurre hay que ser agradecido y no se trata de nada espiritual sino de algo real, y esto no es solo para quienes pasan por el quirófano, también para quienes superan cualquier otra enfermedad, para quienes se recuperan de alguna adicción, para quien recupera a su familia, para quien sale de una relación de mierda y conoce a alguien que de verdad merece la pena, para quien sale de un accidente, vale también para quien se arruina y no se da por vencido, sirve también para quien sale de una depresión, sirve para muchos y muchas que han tocado fondo, las segundas oportunidades existen, solo hay que aprovecharlas y ser agradecido o agradecida.

Por supuesto que lo animé y le brindé mi apoyo, me pareció increíble, estaba ante una persona que había nacido de nuevo rondando los cincuenta años, pero también me llevó a una profunda reflexión que dura hasta este domingo al menos, pero que siempre tengo presente, la verdad.

Pasamos los días como se pasan las hojas de un libro que no te interesa, o de un diario escrito en un idioma que no entiendes, pensando en lo que haremos dentro de una semana o dentro de un mes, quizás algo nos hace pensar que seremos eternos y no, no lo somos. Por eso no damos importancia al momento presente, es decir, a la vida.

La neurociencia evidencia que dar gracias cada día es bueno, es entrenar el cerebro. Cuando te enfocas en lo que sí tienes, baja el estrés y sube el bienestar. No te cambia la vida… pero cambia cómo la vives. Sin embargo, pasamos los días lamentándonos por aquello que no tenemos o aquello no pudimos hacer, vivimos eternamente en la falta y vivimos cada día como un día más, un día cualquiera…ya lo he dicho, como si fuéramos a vivir siempre.

Hace tiempo que cada noche doy gracias por lo que tengo, por lo vivido y te confieso que cuando empiezas a hacerlo te das cuenta de la cantidad de cosas buenas que te da cada día y de lo afortunado o afortunada que eres, es como dejar sembrada cada noche una semilla de gratitud que termina floreciendo en forma de bienestar y de cómo ver la vida, al final terminas pensando que eres afortunado y que la vida igual no te trata tan mal.

Así que mi reflexión va por ahí, por dar gracias a tiempo, cada día, va por saber valorar lo que tienes y la inmensa suerte de vivir, porque igual no tienes esa suerte de tener, una segunda oportunidad.

 

 

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios