Seguro que alguna vez te sentiste ninguneado, no se si despreciado o despreciada puede valer, o como si lo tuyo no tuviera valor. Seguramente te hayas sentido así y si la respuesta es no, no te preocupes por que ya te sentirás así.
Así fue como me sentí hace unas semanas cuando por un motivo de reflexión sobre la vida alguien expuso en una reunión de sobremesa la reflexión dominguera que hice solo unos días atrás, la reflexión era, – NO ERA SOLO UN CAFÉ – y se mostraba de acuerdo respecto al mensaje que intentaba transmitir.
Mientras tanto al otro lado de la mesa, precisamente con algún café de por medio alguien solo se limitaba a decir – Eso lo he escuchado ya – y me lo pude tomar como yo quisiera, pero recuerden que el cuerpo también habla.
Lo primero que piensa uno es que esa persona insinúa que lo que escribí era un plagio, aquello que con tanto cariño hice y compartí aquel domingo.
En fin, a lo que voy, lo que intento transmitir en esta reflexión es lo siguiente.
Todo esta inventado, se habrán escrito miles de millones de reflexiones, se habrán tocado miles de veces el mismo tema, pero cada una de ellas se habrá hecho desde la óptica del que la escribe, ¿que significa esto?, que la emoción que cada uno siente es diferente, si bien el contexto en el que se desarrolla pueda ser similar e incluso el mensaje final, pero cada uno lo cuenta a su manera y precisamente eso lo hace diferente. Por que hacer se han hecho muchas películas de terror, han salido muchas comparsas de marinero o pirata o todo los años, cuantas novelas tristes se escribieron, cuantas de historias de amor...
En fin, por otro lado, no todo el mundo tiene que entender lo que vives, escribes o cuentas, al igual que hay conversaciones que no son para todo el mundo.
Cuando alguien reduce lo que cuentas a un simple – Eso ya lo he escuchado yo -, muchas veces no está hablando de ti… está mostrando hasta dónde llega.
Llegué a la conclusión de que no todo se puede contar en cualquier mesa, pero sobre todo llegué a la conclusión del significado de – Ahí no es -.
A veces no es que no te entiendan, es que simplemente ahí no es.
Contamos un proyecto, una idea o algo importante y la respuesta no llega o llega y no suma, y entonces empezamos a dudar. Error. Ahí no es.
No todo se puede contar a todo el mundo, no todo el mundo está en el mismo punto ni tiene la misma mirada, ni la misma experiencia, ni la misma sensibilidad. La gente escucha desde lo que es, no desde lo que tú eres y por eso passa lo que pasa, que compartes algo valioso en el lugar equivocado y no es culpa de nadie, pero sí es responsabilidad tuya elegir mejor. Porque no necesitas más opiniones, necesitas mejores oídos.
Muchas veces te habrá pasado que, ahí no es.
Muchas veces sentirás, ahí no es.
Así que la próxima vez que algo no encaje, no te frenes, solo recuerda esto, no es que esté mal, es que ahí no es.
Y como dije hace unas semanas en una reflexión anterior, la crítica siempre viene desde abajo, así que no te apures, porque si viene desde arriba seguro que suma.
La crítica viene de abajo, precisamente, y de verdad, normalmente de personas que aportan poco.
Tenía anotado como pendiente reflexionar sobre esto, y eso que ayer fue el día contra el acoso escolar, día muy importante y no menos importante el de hoy, día de la madre y podría haber escrito sobre cualquiera de estos dos días, pero la tenía ahí como pendiente.
Por cierto, sobre el acoso ya reflexioné.
En fin, solo desear feliz día de las madres a todas madres, en especial a la mía, que es al mejor, aunque eso también lo hayan escuchado ya.
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