NUNCA GANÉ UNA CARRERA, PERO GANÉ EN TODAS.

Publicado el 26 de abril de 2026, 13:31

Hace casi diez años empecé a cambiar hábitos, me dio por correr y lógicamente lo hice por salud.

Siempre fui activo en el deporte, siempre practiqué alguno, desde baloncesto a futbol, pasando por futbol sala, sesiones de gimnasio, Karate y no se si me dejo alguno atrás que no recuerde, bueno el ajedrez.

Siempre tuve un vínculo con el deporte y nunca realmente tuve malos hábitos mas allá de los que pueda tener cualquier chaval de mediana edad cuando frecuentaba lo de "Chano Barullo".

Otra de mis aficiones era y sigue siendo, aunque la practico poco, la fotografía.

Recuerdo que por entonces mi hermano ya había empezado a correr y competir en carreras y algunas veces yo intentaba fotografiarle, era algo que me gustaba, sacar fotografías, así que iba a carreras con el objetivo y nunca mejor dicho de sacar fotos.

Recuerdo que un sábado noche me preparé una señora cena, como Dios manda, siempre me gusta cenar bien, pero los sábados es obligatorio cenar bien, es otro nivel, y aquí empezó todo.

Al día siguiente pensaba desplazarme hasta La Muela, una pedanía de Vejer de la Frontera para fotografiar a mi hermano y a nuestro amigo Aitor que corrían juntos en un Trail, ya por entonces  Estutienda era el patrocinador.

Resumiendo, ese era el pensamiento, pero la cena fue tan copiosa que empecé a sentirme mal. Tuve “regordimientos”, mi perímetro abdominal ya no me dejaba leer los subtitulos de la película, así de jodido, así de cierto.

Pensaba desplazarme hasta La Muela para sacar fotos como he dicho, pero decidí sabiamente cambiar de plan y pensé en salir a correr al día siguiente, si, a correr, no lo había hecho antes si no era detrás de un balón, pero decidí hacerlo, por salud, me sentía mal, maldita cena copiosa, tenía mas peso del que me pertenecía…

Y no se si fue ahí donde empezó la leyenda de UltraCurro, pero ahí empezó a cambiar todo, recuerda, cuando tu cambias, todo cambia.

 

Al día siguiente era domingo y allí estaba yo, corriendo, cuesta arriba, cuesta abajo, sudando como un cerdo, la cena de la noche anterior y algunas mas que tenía acumulada en mi cuerpo.

Entonces entendí aun mejor que tenía que cuidarme.

En los días siguientes no dejé de asistir a mi cita conmigo mismo, con mi bienestar, con mi promesa, fueron días sucesivos de correr, de entrenamientos y a veces de sesión doble, o gimnasio o futbol, pero correr corría, eso era seguro, hasta dos veces al día a veces, como digo en doble sesión.

Así que fui desarrollando el hábito del entrenamiento, del sacrificio y empecé a ver resultados.

Un día, Andrés D., otro amigo, por llamarlo de alguna manera, porque lo que hizo no lo hace un amigo, me animó a apuntarnos a una carrera nocturna en Benalup. Eran siete kilómetros. Y dijimos que sí.

Sería mi primera carrera.

Yo no había empezado a correr para competir. De hecho, muchas veces me parecían hasta ridículos esos corredores tan equipados. Pero quise probar.

Y ahí lo entendí.

La adrenalina de la competición engancha.

Al final, Andrés D. me dejó tirado. Y allí me vi, solo, perdido… en mi primera carrera.

Menos mal que estaban mi hermano y Ruffón. Ellos hicieron que los nervios y el miedo no pudieran conmigo aquella noche de verano. Y crucé la meta.

La primera.

Y mejor no cuento mucho más, porque esto no acaba nunca. Ya van más de noventa carreras. Carreras duras, la mayoría. Trail, montaña, ultras… y hasta los famosos 101 km de Ronda de la Legión.

Algún día tendré que escribir todo esto como se merece. No solo las carreras, sino lo que me han enseñado.
“Las memorias de UltraCurro”… no suena mal.

Ahí hablaría de mi inseparable “Pedripedia del Atletismo”, de toda la gente que me ha aportado algo en este camino, de anécdotas… y de momentos duros. Muchos.

Y también contaría algo importante, lo feliz que soy ahora corriendo sin necesidad de competir. Porque eso también es muy importante.

Correr no solo me enseñó a perder peso y cuidarme. Hace ya tiempo que veo cierta similitud con la vida y ahí es donde empieza la verdadera reflexión de hoy.

 

Todos empezamos donde mismo cuando nacemos, cuando salimos de meta, pero no todos lo hacemos de igual manera, unos mas en forma, otros menos, unos con mas recursos, otros con menos, algunos con ventajas genética, unos pobre, otros con dinero…

Salir fuerte impresiona, pero la diferencia esta en mantener el ritmo, sobre todo en saber terminar.

En la vida como en una carrera el terreno a veces es irregular, subidas y bajadas, momentos en los que decides abandonar, momentos en los que te sientes muy quemado.

En una carrera miras al que va delante y aunque quieras llevar su ritmo, ese no es el tuyo, la inevitable comparación.

Como en la vida, en carrera también hay gente con pocos valores y cerdos, también hay cerdos.

También en el mundo running están los que se pasan el día quejándose, con molestias, a los que les pasa todo, molestias, a los que les duele todo, ya te digo, como en la vida misma, gente quejándose por todo, como si a los demás no les doliera nada.

Los obstáculos cuentan, desarrollan tu destreza para poder seguir adelante, no lo mires como mala suerte, eso te hará desarrollarte, aunque te haga perder tiempo, al final lo terminas recuperando, por que entrenas tu destreza, pasa igual en la vida.

En una carrera el talento y las cualidades ayudan pero la constancia es la que gana, igual en la vida.

No todos corren la misma distancia ni aguantan lo mismo y a veces es necesario parar para seguir con fuerza hasta el final.

En las carreras hay egos, mucho ego, como en la vida misma.

Cada cual corre sus carreras, unos mas otros menos, como la vida misma y eso no te hace mejor ni peor.

Podríamos decir que la vida es una carrera de fondo, no hay que llegar primero pero hay que saber llegar…

 

Nunca gané una carrera, pero gané en cada una de ellas.

Por que todas las terminé, todas me enseñaron algo, todas me hicieron sentir mejor al final que cuando empecé, todas me hicieron mas fuerte, todas me hicieron ver hasta donde soy capaz de llegar.

Por cierto, ir mas despacio también me hizo disfrutar mas del recorrido, también la vida va de eso, la vida es lo que ocurre mientras vives cada día, no es un destino.

El que es constante corre otra carrera. No corre para ganar, corre para construirse.

En cambio, el que suele ganar pero no siempre, muchas veces vive atrapado en lo que consigue. Gana y se viene arriba. Pierde y se viene abajo. Montaña rusa emocional. Sin término medio.

El problema no es no ganar. El problema es en quién te conviertes cuando no ganas. Si te has definido como “el que gana”, el día que no ganas te rompes un poco. Ahí aparece la frustración, como la vida misma. No por el resultado en sí, sino porque no encaja con la imagen que tenías de ti mismo. Y eso pesa más que cualquier derrota.

Sin embargo el corredor de mierda no necesita destacar para avanzar. No brilla, pero siempre suma y a largo plazo eso es imbatible.

Nunca ganar una carrera te hace tolerar mejor los días malos. No esperas ser perfecto, solo cumplir y eso te da estabilidad.

El corredor “Élite” vive con mas presión. Porque cuando estás acostumbrado a ganar, mantener el nivel deja de ser un reto y se convierte en una carga. Ya no corres para avanzar, corres para no fallar.

 

La vida es como una carrera y una carrera es como la vida, lo tengo claro.

No te define cuando todo va bien, te define cuando aprieta, cuando faltan fuerzas, cuando el cuerpo pide parar y la cabeza duda. Ahí no compites contra otros, compites contra ti.

Los momentos duros no son un problema, son el entrenamiento real, el lugar donde se forja la mentalidad.

Cada vez que no te rindes te haces más fuerte, y esa fuerza no se queda en la carrera, te la llevas a la vida, a las decisiones, a los días malos, a los momentos donde no hay cámaras de fotos ni speaker esperando. 

Al final la vida es como una carrera y la carrera es como la vida, hay que seguir cuando no apetece, avanzar cuando cuesta y confiar cuando no lo ves claro.

En la vida no necesitas ser el más rápido, necesitas ser el que aguanta. Ser fuerte no es para correr mejor, es para vivir mejor.

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Comentarios

Jose Ortega gomez
hace 3 horas

Simplemete , brutal