LAS AMPAS MODERNAS

Publicado el 5 de abril de 2026, 14:50

Es inevitable, estamos cambiando, pero no siempre evolucionamos, a veces lo que se produce es una involución, que es como retroceder, es todo lo contrario de evolucionar, la dirección contraria.

Esta reflexión lleva mucho de psicología social, de cómo intentamos adaptarnos, de la pertenencia al grupo, de la necesidad de reconocimiento, de la aceptación, de la frustración y de la autoestima mal construida.

 

No entiendo cómo trabajan las AMPAS hoy en día, o igual si lo entiendo, es un poco de todo lo anterior, pero no deja de ser mi opinión, que no tiene por qué ser la verdad absoluta, ni siquiera la verdad.

Pero recuerdo como hace “taitantos” años todo era más natural, a veces tener más implicación por parte de los padres y madres parece que empeoran el resultado y el propio camino, que se hace a golpe de faltas, las suyas, de creencias, las suyas y de vacíos, de faltas de aceptación y de creer que mas es mejor. De poca formación.

No sé quién controla o quien decide cómo deben ser las actividades, si enseñan o por lo contrario confunden y por supuesto también quienees dirigen los colegios tienen parte de culpa por que todo esto ocurre en el colegio.

Cualquier actividad implica gastos, una camisa nueva y una pajarita, para un evento, para un cortometraje, complementos para el baile de fin de curso, un disfraz nuevo para carnaval… recuerdo como antiguamente se fabricaba un disfraz con bolsas de basura y recortes de cualquier diario, con cosas que se reciclaban, ahora eso se consigue a golpe de Amazón o Aliexpress, cero o poco sacrificio, menos imaginación.

Que si, que queda muy gracioso verlos vestido de tal manera, pero ¿acaso no lo estarían de otra manera siendo mas humildes e ingeniosos? Seguramente también.

Todos deben de ir vestidos igual y si no lo hacen, eso te hace diferente, no estas con el grupo, no tienes aceptación. No he dicho nada de Bullying.

Cuando llegan a casa mis niños comentando que tienen que ir de tal manera vestidos y que para eso hay que comprar cierta ropa o ciertos complementos me pregunto ¿es necesario? ¿y si hay familias que no pueden permitírselo por el motivo que sea? , la verdad que no lo entiendo. ¿Quién dirige? ¿Quién enseña? ¿Qué enseña? Y así hasta el infinito.

Sin darnos cuenta, empezamos a confundir cosas. Confundimos educar con aparentar. Participar con pagar y ahí está el problema.

Al final, más allá del disfraz o la camiseta, lo que estamos enseñando, sin querer o por ignorancia es que encajar es más importante que pensar y que tener es más importante que ser, que ser original, que ser humilde, que ser, como uno es.

Estamos educando, pero en la dirección equivocada.

La educación no está en lo que se compra. No está en la foto perfecta ni en la actividad de turno. Está en casa, en los valores. En lo que el niño aprende cuando nadie mira. Nos fijamos y nos importa en cómo qeda la foto hoy, pero también hay que pensar en la foto del mañana, en lo que estamos creando con esas actitudes, esos niños que serán adolescentes y jóvenes con menos imaginación, menos capacidad de sacrificio, menos tolerancia a la frustración porque le estamos enseñando que todo debe ser perfecto y la verdad es que todo no pueede ser perfecto.

Quizá ha llegado el momento de parar un poco. De preguntarnos si todo esto tiene sentido. De recuperar la sencillez, de enseñar,  menos postureo y más sentido común.

 

 

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