NO TODO EL MUNDO SABE ESTAR SOLO

Publicado el 31 de mayo de 2026, 14:35

Como seres sociales que somos necesitamos interacción con los demás. Nos gusta estar reunidos, nos gustan las fiestas, los eventos sociales, las ferias, etc. Eso nos hace desconectar de lo diario, de las obligaciones, de lo cotidiano.

Pero me surge una pregunta, ¿cuánto tiempo dedicas a estar contigo a solas? ¿y de qué forma? No me refiero estar a solas, con el móvil en la mano o viendo una película o algo en la tele. Saber estar contigo a solas es tan importante como saber estar acompañado y socializar.

Y esta reflexión viene al hilo de algo que me ocurrió hace tan solo un par de días precisamente en la feria. Por circunstancias acudí allí solo, justo el día que todos y todas aprovechan para quedar y pasar el día junto, entre familia y amigos. Sería algo momentáneo el estar solo, cuestión de horas quizás o ni eso, porque siempre conoces a alguien y conversas un rato, pero el simple hecho de acudir solo hasta allí hubiera sido impensable hace unos años y quizás no tanto. Contar esto tampoco lo hubiera hecho, pero así somos, seres cambiantes y vamos superando barreras y miedos, o llámalo gestión mental si quieres.

Justamente allí, ya en la feria una chica se acercó, me ofreció unirme a su grupo y obviamente se lo agradecí, pero no lo vi oportuno.

Me dijo – yo es que no puedo estar sola-.

A lo que respondí, -saber estar solo es muy importante-, por supuesto, todo en un ambiente distendido.

Aquella conversación se quedó rondando por mi cabeza durante un buen rato.

Porque una cosa es disfrutar de la compañía de los demás, que es algo maravilloso y otra muy distinta necesitarla constantemente.

Hablamos mucho de la importancia de relacionarnos, de crear vínculos, de compartir tiempo con amigos, familiares o compañeros. Es cierto, somos seres sociales y necesitamos esa conexión.

Pero quizás hablamos poco de la capacidad de estar con nosotros mismos. De caminar solos un rato, de sentarnos sin ruido, de escuchar nuestros propios pensamientos sin necesidad de buscar inmediatamente una distracción.

Tengo la sensación de que hay personas que pasan gran parte de su vida rodeadas de gente y, sin embargo, hace mucho tiempo que no mantienen una conversación sincera consigo mismas. No porque no quieran, sino porque siempre hay algo que hacer, alguien con quien quedar, una pantalla que mirar o un ruido que echamos en falta.

Quizás por eso a algunas personas la soledad les resulta incómoda. Porque cuando desaparecen las obligaciones, los planes y las distracciones, aparece algo que no siempre estamos acostumbrados a mirar, si, a nosotros mismos.

No creo que la felicidad esté en estar solo ni en estar acompañado. Creo que está en poder disfrutar de ambas cosas sin depender de ninguna. En saber compartir momentos con los demás, pero también en sentirse cómodo cuando por alguna circunstancia la única compañía que tienes eres tú.

Porque quien aprende a estar consigo mismo nunca está realmente solo, primero de Ontología.

Por cierto, me sorprendió algo que no esperaba. Estar solo también te convierte en mejor observador. Cuando no estás pendiente de encajar en la conversación, de responder o de seguir el ritmo del grupo.

Empiezas a mirar con más calma y te das cuenta de que hay detalles que normalmente pasan desapercibidos cuando estamos demasiado ocupados, viviendo deprisa y créeme, la sensación merece la pena.

 

 

Añadir comentario

Comentarios

Toñi de la Flor Fuentes
hace 42 minutos

Curiosa reflexión. Yo, sin embargo, tengo la sensación de que vivimos en una sociedad cada vez más individualista. Estamos permanentemente conectados, pero a veces más alejados unos de otros que nunca. Quizás por eso es tan importante encontrar el equilibrio: saber disfrutar de nuestra propia compañía sin dejar de cuidar los vínculos que nos unen a los demás.