Hoy quiero reflexionar cortito y al pie, y no va de fútbol. Se me ha ido el santo al cielo y no quería dejar de tener ese compromiso que tengo conmigo mismo cada domingo.
Y hoy quiero hablar de expectativas.
Hay gente que no confía en ti, así de directo, gente que no te cree capaz y eso ocurre porque están mirando tu futuro desde sus propios límites, desde sus propios conocimientos y a veces desde sus propios miedos.
No ven lo que tú ves, no sienten lo que tú sientes. No saben lo que estás dispuesto a trabajar, de donde vienes o que tuviste que pasar para llegar hasta donde estas ahora mismo. Por eso, cuando alguien no cree en ti, muchas veces no está hablando de tu capacidad, está hablando de su incapacidad.
Hay personas que vienen a decirte qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo y hasta te dicen el por qué no va a salir bien, pero curiosamente no han construido aquello sobre lo que opinan, ni mucho menos. Te dan instrucciones desde la grada y desde la grada todo parece fácil, aunque a veces no tengan ni puta idea de lo que están hablando.
Son normalmente las mismas personas que cuando vas hacer algo te dicen que no lo hagas o que no podrás hacerlo, y curiosamente cuando lo estás haciendo te dicen cómo hacerlo y que encima cuando lo has hecho terminan diciendo que siempre confiaron en ti, esto último es buenísimo, ¿te suena?.
No se trata de ignorar todas las opiniones, se trata de saber escuchar y ser selectivo siendo sincero y honesto contigo mismo, quedarte con aquello que si te puede servir y deshacerte de aquello que no te aporte, que te frene o limite tu expansión.
Esto último tiene que ver con la gestión mental, tener la capacidad de escuchar y saber gestionar aquello que escuches, por que aquello que escuches no tiene que condicionarte, solo en el mejor de los casos, puedes quedarte con lo que te sirva y tirar a la papelera aquello que no, tal cual.
Lo importante es tener claro tu objetivo, el camino se hace andando, pero a veces además de alguna piedra pueden surgir bifurcaciones en el camino que no tienen por qué ser malas ni negativas, solo hay que saber elegir y si me apuras incluso intuir, que a veces también hay que utilizar la intuición.
Por eso hay que saber escuchar sin obedecer a todo el mundo, hay que saber no confundir una opinión con una sentencia.
Porque hay personas que no vienen a orientarte, vienen a pasarte su miedo en forma de consejo.
Y ojo, a veces lo hacen incluso con buena intención. Pero una buena intención también puede convertirse en una jaula o en un pájaro “picasesero” si tu la aceptas sin pensar.
Así que escucha, claro que sí, siempre lo digo, escuchar es importante, salvo que eso se convierta en delito flagrante hacia tu mundo. Pregunta también, contrasta, rodéate de gente que sepa más que tú. Aprende de quien ya recorrió parte del camino, pero es bueno conocer también la teoría de las inteligencias múltiples, no el que es inteligente o sabe de algo necesariamente sabe de todo.
Pero sobre todo no entregues tu destino a quien solo sabe hablar y opinar de lo ajeno y prácticamente no hizo nada.
Porque tu vida no puede estar dirigida por las expectativas de quien no conoce tu hambre, tu historia, tus noches sin dormir, tus madrugones, tus ganas de abandonar, tu esfuerzo, ni tu capacidad de levantarte y seguir adelante.
Habrá gente que no confíe en ti hasta que vea resultados, “aro, normal”.
No pasa nada.
El problema sería que eso lo hicieras tu, pero por eso hablamos de gestión mental.
La clave es sencilla, no necesitas que todo el mundo crea en ti desde el principio.
Necesitas creer tú lo suficiente como para empezar, sostenerte lo suficiente como para continuar y tener la humildad necesaria para corregir cuando toque.
Porque avanzar es seguir caminando mientras otros dudan y seguir construyendo mientras otros opinan.
También seguir creyendo mientras otros esperan verte fallar para decirte que ya te lo habían avisado.
Y cuando llegues, porque si trabajas, aprendes y no te rindes, algún día llegarás a algún sitio, no me cabe la menor duda, recuerda una cosa, no todo el que te aconsejó quería verte crecer y el que quería verte crecer te pudo frenar hablando desde su incapacidad o desconocimiento.
Recuerda, realmente no están hablando de tus limites, hablan mas bien de los suyos, aunque al hacerlo no se den ni cuenta.
Feliz domingo
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