DESCANSAR NO ES ABANDONAR

Publicado el 16 de agosto de 2026, 13:13

Después de tantos años viviendo con uno mismo, al final uno se termina conociendo. O al menos debería. Porque ahí nace uno de los grandes problemas que afectan a la gestión y a la salud mental, creemos que nos conocemos, pero muchas veces no es así.
Esta semana decidí parar un poco. A estas alturas del año, el cansancio físico y mental se nota. Más todavía con tantos frentes abiertos y con este calor, que no ayuda precisamente a pensar como Séneca. En algunos de esos frentes hay que estar sí o sí, no hay más remedio. Pero hay otros en los que puedes dosificar, descansar, parar y coger aire.

Y para mí, uno de ellos es Guerrero Mind Coaching.


Así que decidí no publicar nada en redes sociales hasta septiembre. Dos semanas de descanso y desconexión, al menos en ese apartado, aunque sigo trabajando, haciendo sesiones y avanzando en otros proyectos. Y si hago esta reflexión cada domingo es porque me apetece, me relaja, me desarrolla y a veces, también puede ayudar en forma de clic a más de uno o de una.

Como ya he reflexionado otras veces, tampoco nadie me va a llamar preguntando por qué no publico. Recuerda, no somos tan importantes. Y eso, bien entendido, libera bastante. Pero si desconecto, lo hago por mí, por mi salud mental, por aliviar un poco la carga. Y de eso va la reflexión de hoy.


No necesitamos estar en el Caribe para buscar una descarga de lo cotidiano. No necesitamos irnos a Punta Cana para descansar.

A veces el descanso no está en cambiar de país, sino en quitarte de encima una carga concreta. Y esto es válido para todos.
Porque a veces dejar de hacer lo mismo que hacemos a diario ayuda, pero no es suficiente. También tenemos que saber detectar qué es exactamente lo que nos sobrecarga. Y muchas veces esa sobrecarga viene de cosas que nos autoimponemos y que ni siquiera son tan necesarias por ejemplo, hábitos, obligaciones inventadas, compromisos que nadie nos pidió, exigencias que hemos convertido en norma o incluso personas que nos roban energía.


Personas que agotan solo con su presencia. Lo complicado es que no siempre podemos elegir esa compañía. A veces viene impuesta por nuestro contexto social, laboral o familiar. Pero aun así, hay que saber detectarlas. Hay vampiros y vampiresas que no chupan sangre, chupan energía.


Por eso te invito a parar un momento y observar. Detecta qué te hace sentir bien y qué te deja agotado. Qué te da vida y qué te la va quitando poco a poco. Coge papel y lápiz si hace falta y anótalo. Porque cuando lo ves escrito, muchas cosas empiezan a colocarse solas. Seguro que así encuentras también tu forma de desconectar.


Si tengo una carrera en septiembre y durante todo el año no he parado de correr, y en agosto tampoco descanso, ¿cómo crees que llegaré a esa carrera? Agotado, sin fuerzas, con la lengua fuera y preguntándome por qué no disfruto de algo que en teoría me ilusionaba. Pues en la vida pasa igual.


Septiembre es como un enero sin eco de campanadas y sin Reyes. Volvemos a la rutina, aparecen proyectos, objetivos, ideas, planes y esa sensación de “ahora empieza todo otra vez”. Y precisamente por eso es necesario parar. Porque si vienes en carrera continua, tarde o temprano te va a dar algo. Y te puedo garantizar que para mí septiembre viene con muchos proyectos, muchos objetivos y muchas ganas de seguir construyendo todo esto que llevo entre manos. Ya os contaré.


Pero quiero llegar entero, porque no gana quien llega más ocupado. Gana quien llega más consciente. Gana quien sabe parar antes de caer. Gana quien entiende que descansar no es abandonar, sino prepararse.


A veces creemos que descansar es irnos lejos, apagar el móvil o desaparecer una semana. Pero muchas veces descansar es más sencillo y más difícil a la vez, por ejemplo, dejar de hacer algo que nos está consumiendo aunque nadie nos lo haya pedido. Porque hay cargas que no vienen impuestas por la vida, vienen impuestas por nosotros mismos y esas son las más peligrosas, porque como las elegimos un día, nos cuesta reconocer que también podemos soltarlas.


Así que dale una vuelta. Para un momento. Mira qué te está cargando de verdad. No lo que dices que te cansa, sino lo que realmente te roba energía. Porque a veces no necesitas cambiar de vida. Necesitas dejar de arrastrar cosas que tú mismo te pusiste encima.


La pregunta no es como llegará septiembre, la pregunta es cómo vas a llegar tú.


Porque si para volver con fuerza tienes que parar dos semanas, parar no es una pérdida, es entrenamiento, es estrategia.

Hasta la mente necesita sentarse en la sombra de vez en cuando. No vaya a ser que por querer llegar a todo termines con un esguince mental o una insolación neuronal o quizás una baja voluntaria.


Feliz domingo.

 

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