Hay personas que creen estar en posesión de la verdad, siempre.
Todos tenemos cerca a alguien que, con o sin conocimiento, habla de muchas cosas y parece estar siempre en lo correcto. Como si fuera erudito de todo. ¿Tienes ya al tuyo en mente?
Este sesgo o efecto, llamado Dunning-Kruger, se da mucho en política y, peor aún, en personas que hablan de política y, como decimos por aquí, “nunca han dao un palo al agua”.
El efecto Dunning-Kruger, explicado de forma sencilla, se refiere a esas personas que saben poco sobre algo, pero no tienen el conocimiento suficiente para darse cuenta de todo lo que ignoran. Y por eso opinan con una seguridad tremenda. No porque sepan mucho, sino porque no ven lo poco que saben.
Antes hablábamos del “cuñado” como esa persona que sabía de todo, pero desde la llegada de las redes sociales ha aumentado el número de “cuñados”, aunque evidentemente el parentesco no exista.
Con tutoriales de YouTube son muchos los que ahora saben de todo. Pero cuando les dices “hazlo tú”, igual resulta que no saben tanto. Y esto que digo lo he podido comprobar más de una vez.
Desde YouTube, pasando por aplicaciones, hasta llegar a ChatGPT, ha ido creciendo el número de sabiondos. Y ojo, es verdad que se aprende mucho. Yo soy el primero que busca, lee, pregunta y utiliza herramientas. Pero no hay que olvidarse de contrastar las cosas. Porque si al final no tienes conocimiento real sobre algo, la fuerza de todo eso se diluye cuando hablas con alguien que sí sabe.
Porque una cosa es tener curiosidad y otra muy distinta es tener soberbia.
Buscar, leer, preguntar, ver tutoriales o usar herramientas como ChatGPT puede ser maravilloso si lo haces con humildad. El problema aparece cuando alguien confunde haber leído algo con saber de algo. Cuando confunde una opinión con una verdad. Cuando cree que por hablar fuerte, hablar mucho o hablar seguro, ya está diciendo algo inteligente.
Pero hoy no quiero fijarme solo en esas personas. Entiendo que todos, en algún momento, buscamos en internet e investigamos a nuestra manera cosas que nos parecen interesantes o cosas que queremos rebatir, porque llevar razón nos encanta. Vamos a decir la verdad, que aquí no se salva ni el tato, aunque hay gente que ni se molesta en investigar y dan por hehco que saben de todo y opinan de todo.
Hoy quiero hablar más bien de esa persona que cree que sabe de todo. La del efecto Dunning-Kruger. Porque hoy casi todo el mundo sabe de todo, y precisamente con eso hay que tener cuidado, porque realmente no todo el mundo sabe de todo.
Podemos tener habilidades en una materia determinada o incluso en varias. Podemos saber mucho de nuestro trabajo, de nuestra experiencia, de nuestra profesión, de lo que hemos vivido o estudiado. Pero de ahí a saber de todo y tener siempre razón hay un trecho bastante grande.
Para mí es mayor señal de inteligencia la persona que admite que no sabe ciertas cosas. Como dije hace poco: “Yo de otra cosa no sabré, pero de esto tampoco”.
Y hoy quiero sumar otra frase más:
“Cuanto más aprendo, más me doy cuenta de lo ignorante que soy”.
Pero así está el patio.
Y aquí aparece otra cosa que a veces esta mal mirada, la duda.
La duda y el no saber son, a veces, mucho más importantes que creer saberlo todo. Porque la duda te hace buscar la verdad. Te obliga a contrastar, a escuchar, a no asegurarte de lo primero que te digan solo porque encaja con lo que ya pensabas.
Dudar no siempre es malo, muchas veces es una forma de mostrar mayor inteligencia.
Por eso te invito a cuestionar. No desde la desconfianza permanente, ni desde vivir sospechando de todo el mundo, que eso también agota.
Te invito a cuestionar desde la humildad, a preguntarte qué sabes realmente, qué crees saber y qué estás repitiendo solo porque alguien lo dijo con mucha seguridad.
Cuestiona lo que lees, lo que escuchas y también lo que tú mismo crees saber.
Porque el problema no es no saber, el problema es no tener la humildad suficiente para sospecharlo o reconocerlo.
Y cuando detectes a esa persona que siempre parece saber de todo, ponla en cuarentena mental. Escúchala si quieres, pero no le entregues tu criterio. Porque quien nunca duda de sí mismo no suele estar más cerca de la verdad. Suele estar más lejos de aprender.
Al final, la persona más peligrosa no es la que no sabe, sino la que cree saber de todo.
Feliz domingo.
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Comentarios
Ya lo dijo, quien lo dijo "El saber no ocupa lugar" y yo particularmente de mi cosecha añado " Para saber hay que saber"