El punto de dolor es esa zona sensible de una persona donde una necesidad no resuelta, una herida, un miedo o una carencia se activa con más fuerza de lo normal ante una situación concreta, comopuede ser una opinión, comentario o actitud por parte de otro.
Y según el contexto, podemos hablar de punto de dolor casi en cualquiera de ellos, de mercado, de necesidades físicas, existenciales y por supuesto a la que me refiero hoy, al punto de dolor emocional.
En este contexto, el punto de dolor es el lugar interno donde algo aparentemente pequeño toca algo más profundo, que cuando se toca, no solo molesta, despierta una herida, una inseguridad o una necesidad que ya estaba dentro.
Es fácil de intuir que el punto de dolor es ese punto exacto que si te tocas te duele, y no hay mejor manera de entenderlo que llevándolo al apartado físico.
Hay cosas que nos duelen, muchas, pero el punto de dolor es ese lugar concreto, ahí, justamente, en ese punto.
Confieso que aprendí el concepto cuando empecé a tratar de entender la mente, hasta entonces solo era “eso que me molesta” o “eso que me duele”, pero el punto de dolor es mas concreto y además descubrí y entendí que todos tenemos alguno, por fuerte que parezcamos o queramos parecer, ese punto de dolor normalmente dicho sea de paso nos humaniza.
Por eso cuando se hacen publicaciones como pueden ser publicidades de cualquier marca, alguna declaración política o simplemente un reel en facebook o Instagram, estos suelen apelar al factor emocional, por que este es diferencial, y no todos tenemos el mismo punto de dolor, pero seguro que coincide con el de mucha gente. Las empresas mas punteras, saben donde tocar, justamente ahí, en el punto de dolor, para que exista un movimiento a la acción, igual pasa con los políticos, que lo usan para decantar al populacho a su favor.
Quizás una publicación cualquiera en un día cualquiera pueda pasar desapercibida para ti, pero si esa publicación es tu punto o toca tu punto de dolor es muy probable que saltes.
Por eso me parecía interesante reflexionar al respecto y habrá incluso quien no conozca esta definición lo mismo que me pasó a mi. ¿ Y que tiene de bueno?, pues sirve en primer lugar para saber donde están tus limites y quienes pueden estar jugando con estos precisamente para eso, para que saltes, para que estalles o vete tu a saber…
Conocer tu punto de dolor en el ámbito emocional sirve para entender por qué algunas cosas te afectan más de lo que aparentemente deberían. A veces no reaccionamos solo ante lo que acaba de pasar, sino ante lo que eso despierta dentro de nosotros, una inseguridad, una herida, una carencia, un miedo o una necesidad no resuelta.
Saber cuál es tu punto de dolor te ayuda a parar, observar y preguntarte, “¿Esto me duele por lo que está pasando ahora o por lo que me recuerda?”. Y ahí empieza la gestión mental, porque cuando conoces lo que se activa dentro de ti, dejas de vivir reaccionando en automático. No se trata de culpar siempre al otro ni de negar lo que sentimos, sino de comprendernos mejor para responder con más conciencia. Porque lo que no conoces te gobierna, pero lo que empiezas a conocer, puedes aprender a gestionarlo.
Así que te propongo algo sencillo.
La próxima vez que algo te moleste más de la cuenta, no respondas demasiado rápido, para un segundo. Respira y pregúntate…
¿Esto me duele por lo que está pasando ahora o por lo que acaba de tocar dentro de mí?
Porque esa pregunta puede ahorrarte muchas discusiones, muchas respuestas impulsivas y muchas noches dándole vueltas a algo que quizás venía de más atrás.
No se trata de justificar al otro, si alguien te falta el respeto, te manipula o te hace daño, pon límites. Pero también conviene mirar hacia dentro y entender qué parte de ti se ha activado.
Observa tus reacciones, detecta qué temas te encienden, qué frases te dañan, qué silencios te alteran y qué personas consiguen sacarte de tu centro con demasiada facilidad.
Ahí suele haber información, y donde hay información, puede empezar el cambio.
Conocer el concepto y reconocerte enel, es entender que no todo lo que te molesta viene de fuera. A veces viene de dentro, de algo que no fue mirado, ordenado o sanado a tiempo.
Y cuando sabes dónde te duele, también sabes dónde tienes que empezar a cuidarte y ahí empieza la verdadera gestión mental, no cuando nada te afecta.
Feliz Domingo.
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