ESTOY HECHO, DE PEDACITOS DE TI

Publicado el 11 de octubre de 2026, 19:50

Los amigos de mis amigos son mis amigos decía la canción y no iban mal encaminados, pero se quedaron cortos.

Hoy en día cuando hablamos de red social a todos se nos viene a la mente Facebook, Instagram y WhatsApp entre otras, pero las redes sociales han existido siempre.

Las relaciones que hemos conformado con nuestros conocidos, amigos y familiares e incluso no conocidos han sido redes sociales independientemente del medio por el que se desarrollaran.

No recuerdo si lo comenté anteriormente en otra reflexión, pero estamos influidos por los amigos de nuestros amigos y los amigos de los amigos de nuestros amigos, hasta tres grados de influencia.

Su comportamiento influye en nosotros, si tu amigo se relaciona con amigos obesos tu porcentaje de probabilidad de que termines teniendo obesidad aumenta. Si tu amigo se relaciona con amigos gilipoyas es más probable que te termines convirtiendo tú también en gilipoyas, al menos tienes más probabilidades.

Y esto igual no lo entiende todo el mundo o cualquiera puede pensar que estoy loco, pero se estudia en psicología social, en concreto el científico social estadounidense James Fowler, junto al sociólogo y médico Nicholas Christakis, investigó cómo nuestras conductas y emociones pueden estar relacionadas no solo con las de nuestros amigos, sino también con las de los amigos de nuestros amigos en un estudio de casi treinta años ya, contrastando experimentos y resultados. Ya con esta información igual parece algo mas serio y creíble lo que digo, conociendo estos datos, pues así es, y mi reflexión realmente comienza ahora.

Como lo desconocemos pues no echamos ni cuenta, y lógicamente no le vas a pedir a tu amigo que si quiere ser tu amigo deje de relacionarse con amigos gilipoyas por ejemplo, pero al menos saber esta influencia es bueno.

Si te rodeas de gente feliz es mas probable que tú también seas más feliz, si te rodeas de gente que sonríe de forma más habitual es más probable que tú también sonrías mas y si te rodeas de gente malaje y agria pues es más probable que te acaben influyendo y tú te vuelvas un poco de esa manera, casi gilipoyas vamos.

Por eso es importante saber el grado de influencia que los demás tienen entre nosotros, por muy autónomos que nos creamos o muy mayores, o que pensemos que tenemos mucha experiencia de vida y por eso es bueno también saber elegir y elegir bien de quienes nos rodeamos.

Ya hablé en su día de los vampiros que chupan tu energía, pues hay mucho vampiro suelto por ahí, que no solo chupa energía, sino que también te contagia, y eso solo hay que observarlo, sino tienes herramientas yo puedo darte algunas. Las hoy llamadas Redes Sociales son muy buenas para observar ciertos comportamientos, la gente se señala sola cuando comparte, cuando dan su opinión o cuando sentencian sin más, es un escaparate, solo hay que observar.

Cuando empiezas a darte cuenta de todo esto y empiezas a observar, todo cambia, bueno, tienes que querer que cambie también, sino haces nada todo seguirá igual, porque el problema es que a veces creemos que estamos condenados a aguantar a ciertas personas o que tenemos un contrato con algunas de ellas y no es así, y lo peor es que la mayoría de las veces nos damos cuenta de esto algo tarde.

Así que una vez más cuida donde pones tu energía, a quién cuentas, no todo el mundo está en tu misma sintonía, en tu mismo tiempo y ni mucho menos todo no merece ser contado.

Por lo tanto, cuida eso, tus pensamientos, ideas y proyectos no tienen por qué ser compartidos con todo el mundo, hay ideas que se devalúan cuando se comparten en el lugar equivocado, como si perdieran fuerza, aunque realmente quien pierde fuerzas eres tú al contarlas.

Hay personas que solo quieren chismear, o que cuando te están escuchando y aun no has terminado ya tienen su respuesta en la boca, puede ser que igual no te estén ni escuchando. Y entonces pasan al asalto con lo suyo, porque lo suyo es siempre más importante que lo tuyo. Están también quienes adoptan ideas o ideologías que no son suyas y las defienden como si les fuera la vida en ello, sin contrastar, sin leer, sin preguntarse siquiera…

Así que ya no te lo digo más, al menos por hoy, cuida donde pones tu energía, tus proyectos e ilusiones, tus inquietudes, tus secretos, tus historias. Y ojo, tampoco se trata de vivir desconfiando de todo el mundo, de rodearte únicamente de personas que piensen como tú o de mandar a la mierda a cualquiera que te lleve la contraria. Eso sería otro problema, y de los gordos. Hay personas que piensan diferente, que te cuestionan y que precisamente por eso te hacen crecer. La cuestión no es rodearte de gente que siempre te dé la razón, sino de gente que te aporte algo, aunque a veces sea una verdad que no te guste escuchar.

Por eso creo que una buena gestión mental también consiste en saber elegir nuestras compañías, nuestras conversaciones y hasta nuestros silencios. En aprender a distinguir quién te escucha de quien solo espera su turno para hablar, quién celebra tus avances de quien parece molesto con ellos y quién te ayuda a pensar mejor de quien solo pretende meterte sus pensamientos en la cabeza.

Porque al fin y al cabo, somos seres sociales, nos influimos constantemente, mucho más de lo que imaginamos y aunque nos guste pensar que somos completamente independientes, parte de nuestra forma de ver la vida se construye con lo que escuchamos, compartimos y vivimos junto a los demás.

Así que observa, elige y sobre todo, aprende a poner límites. No tienes que romper relaciones por cualquier diferencia, pero tampoco estás obligado a darle a todo el mundo el mismo acceso a tu vida..

Cuida tu entorno. Porque aunque no te des cuenta, tu entorno también te está construyendo a ti.

Y si notas con el comportamiento del otro, con su gesto o su comentario cierta desilusión cuando cuentas algo que a ti te ilusiona, pasa completamente, ahí no es.

Feliz domingo.

 

 

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