EL GRIS SE VOLVIÓ AZUL

Publicado el 18 de octubre de 2026, 19:28

Hoy pensaba dedicar mi reflexión dominguera a los días grises, como el de hoy, pero desde la emocionalidad, los días grises relacionados con emociones y estados de ánimo, y tenía un mensaje muy potente que dejaré para otro día.

Y es que el próximo domingo se celebra en Medina Sidonia (Cádiz) la IX MARCHA CARRERA POR EL AUTISMO a la que tengo el gusto de pertenecer, y he comprobado como en las últimas horas el número de inscritos ha aumentado de manera exponencial, en verdad siempre ocurre, todos los años se rozan cifras verdaderamente importantes y eso dice mucho de la sociedad que estamos construyendo en cuanto a sensibilidad con el espectro del AUTISMO.

Pero no voy hablar de la carrera en si, de lo que podemos encontrar por que para eso hay una persona mas competente que yo y que lo hace de maravilla, el presidente de la Asociación – CONECTA CON EL AUTISMO - Jose Antonio Estudillo Guerrero, al que tengo el gusto de conocer desde hace unos años…

Viendo ese listado de inscritos, como crece en este último día disponible para poder inscribirse donde se cierran inscripciones y mirando de reojo el millar de participantes tengo que confesar que siento cierta emoción, por que al final se volverá a vivir el próximo domingo un día de alegría y solidaridad sin  igual, un día de participación y emoción.

Y esto me traslada a una perspectiva diferente, a la de los valores, la prosocialidad, en un mundo donde no paramos de escuchar noticias negativas y donde a menudo escuchamos decir que “antes se vivía mejor” y que nos inundan los telediarios con mas noticias negativas que positivas, existen momentos como estos para seguir creyendo en las personas.

Hay un dato curioso, estamos hablando de la novena edición, y decir la novena edición para mi es decir que hay niños y niñas que han crecido vestido de azul, con una cita a final de octubre, una generación prácticamente que han crecido con este mensaje de solidadridad y visibilidad, de hacer un mundo mas inclusivo, y eso la verdad es para que lo valoremos.

Detrás de esos niños lógicamente hay unos padres que le han ido inculcando esa enseñanza, por eso, mas allá de números de inscritos, de dorsales, de tiempos, de modalidades, hay algo mas importante, la semilla que se empezó a sembrar y que va brotando cada año.

La psicología social lleva décadas estudiando los valores y cómo influyen en nuestra forma de pensar, actuar y relacionarnos con los demás. Existen valores personales, familiares, sociales y morales, como la honestidad, el respeto, la solidaridad, la empatía o la responsabilidad. Son principios que orientan nuestras decisiones y que, aunque se construyen a través de la educación y las experiencias, también podemos revisar y fortalecer a lo largo de la vida.

Los niños no aprenden solamente de lo que les decimos, sino también de lo que nos ven hacer. Es lo que el psicólogo Albert Bandura estudió como aprendizaje por observación, aprendemos conductas observando a los demás, especialmente a quienes tenemos como referentes, y cuando unos padres llevan a sus hijos a una marcha solidaria, quizá no sean conscientes de la enseñanza que les están dejando. Puede que esos niños todavía no comprendan del todo qué significa la inclusión, pero están creciendo rodeados de ejemplos que algún día recordarán, y eso, para mí, vale muchísimo.

Porque la inclusión no se construye solamente con discursos, campañas o publicaciones en redes sociales. Se construye con respeto, educación, empatía y pequeños gestos cotidianos. Y esta marcha es uno de esos gestos que, cuando se repiten durante nueve años, dejan de ser una actividad puntual para convertirse en parte de la educación sentimental de un pueblo.

Por eso, si estás dudando si participar, te animo a que lo hagas. No hace falta ser deportista, correr como una gacela ni llegar entre los primeros. Puedes caminar, acompañar o simplemente disfrutar de una jornada que tiene mucho más sentido que cualquier marca deportiva. Porque en esta carrera hay algo bastante más importante que llegar a la meta, entender por qué merece la pena estar en la salida.

Y quiero terminar agradeciendo de corazón a quienes año tras año hacen posible esta jornada. A organizadores, voluntarios, colaboradores, familias y a todas esas personas que vuelven a ponerse la camiseta azul. Gracias por seguir creyendo, por seguir participando y, sobre todo, por seguir sembrando valores en quienes vienen detrás.

y ¡OJO¡, participar en la marcha es un gesto valioso, pero el verdadero aprendizaje sobre inclusión se comprueba también el lunes siguiente, en el colegio, en el parque y en la convivencia cotidiana...

Así que, ojalá dentro de muchos años esos niños recuerden aquellos domingos de octubre como algo más que una carrera. Que recuerden que crecieron en un pueblo donde la solidaridad tiene que ver con el azul.

Quizás no podamos cambiar el mundo entero en una mañana de domingo, pero sí podemos cambiar la forma de mirar el mundo de quienes vienen detrás y eso también es llegar muy lejos.

Nos vemos el próximo domingo, de azules maneras.

Feliz domingo.

 

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